Excelentísimo Señor
Para algunos, Lanzarote es una isla. Para otros, es un azote.
¿Qué se puede opinar de un alcalde que perdona 20 millones de euros a sus amigos, pero que cuando después los necesita se los "pide/roba" a los ciuddanos?
Porque eso es lo que las malas lenguas dicen que ha pasado en Salamanca.
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